THE GARDEN

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THE GARDEN

Fabio Viscogliosi

14 Septiembre - 06 Noviembre, 2020

Texto

“La tarde era íntima, infinita. El camino bajaba y se bifurcaba, entre las ya confusas praderas. Una música aguda y silábica se aproximaba y se alejaba en el vaivén del viento, empañada de hojas y de distancia.”1

 

 

El jardín es el paisaje rendido a la mirada estética. Es la ruta diseñada para el paseo otoñal y el lugar de encuentro con una naturaleza a nuestra medida. En él coexisten elementos naturales: la luz, las rocas, las plantas, el canto de los pájaros en  los árboles y el viento; y elementos construidos: el sendero, el estanque, el parterre que trata en vano de delimitar y contener un espacio… Del mismo modo, en sus nuevas pinturas Fabio Viscogliosi dispone estos dos tipos de elementos, construidos y naturales, en el lienzo, convirtiéndose así una especie de paisajista, un arquitecto que domina el equilibrio de las formas, un caminante capaz de perderse en la profundidad de las dos dimensiones de sus pinturas. Los personajes que aparecen en ellas aguardan en actitud contemplativa. En la pared de “Studio afternoon”, por ejemplo, hay tres cuadros y una ventana por la que asoman plantas, como si el paisaje estuviera allí presente de manera encubierta, un secreto que irrumpe en la habitación… tal vez una llamada que el propio artista ha escuchado.

 

 

El jardín es una palabra simple y poderosa para mis oídos. Se me impuso durante esta larga primavera mientras trabajaba en los 20 cuadros que se alinean en las paredes de la galería L21. Los títulos surgen con el mismo ímpetu que las formas, según una intuición alegre, temprano en la mañana, mientras la mano se mueve por delante de la conciencia. Quizás tenía en mente “El jardín de los caminos que se bifurcan”, este cuento corto de Borges, cuyo título es uno de los mejores de toda la literatura, o una canción lejana de los Kinks. ¿O fue el deseo de escapar a la naturaleza? Ya no lo sé.

 

 

De alguna manera, el jardín es naturaleza domesticada y paisaje diseñado a nuestra medida. Ofrece un paréntesis de tiempo y espacio no funcional que hace posible la contemplación estética. Como lugar, el jardín está lleno de resonancias artísticas y literarias, tiene también unas profundas raíces simbólicas que se hunden en su tierra. No es de extrañar, por tanto, que sea uno de los grandes temas de la pintura occidental. Pero el jardín no es solo un lugar de memoria colectiva, sino también estrictamente personal. En palabras de Fabio Viscogliosi,

 

 

Nuestra memoria es también un jardín, un laberinto cuyos caminos familiares e intrigantes, misteriosos y estimulantes atravesamos. Cuando era un adolescente, me gustaba escaparme al jardín de mis abuelos, en la humedad del Lazio italiano. A la hora de la siesta, mientras todos estaban tranquilos a la sombra, yo vagaba entre las plantas de tomate y el bosque de bambú soleado. Cualquier cosa podía suceder.

 

 

Realmente cualquier cosa puede suceder también en las pinturas del artista, circunscritas en ese espacio simbólico, al mismo tiempo interior y exterior, que es el jardín. Desde contemplar una noche geométrica hasta caminar alrededor de esas esculturas casi metafísicas que son “Tree sculpture” o “Aquarium”, como si uno pudiera rodear su espacio negativo y mirarlas desde atrás. El espacio pictórico admite la imaginación del vacío, el cual abre la distancia necesaria para esa contemplación estética que hace posible hablar de paisaje y no de árbol, montaña, nube y sol… en definitiva, lo que se puede encontrar en las nuevas pinturas de Fabio Viscogliosi es una poética visual del espacio.

 

 

A menudo tengo la impresión de que un cuadro nace como reacción al anterior. Cada una es el producto de un doble movimiento, deslumbrante y paciente, en equilibrio. Cada uno está puntuado por las horas de su propia aparición. Cada una es un área de juego circunscrita por la línea negra de su marco. Y sin embargo, todos ellos encajan en un espacio que se extiende mucho más allá de ellos mismos. Me gusta que sea así.

 

 

Un texto a dos voces entre Fabio Viscogliosi y Esmeralda Gómez Galera

Lyon / Palma 2020

 

1Borges, Jorge Luis. “El jardín de senderos que se bifurcan”. Ficciones. Caracas: Biblioteca Ayacucho ediciones. 1993. Pág. 45.

 

 

 

 

Fabio Viscogliosi, nacido en Oullins (Francia) en 1965, vive y trabaja entre Lyon (Francia) y Ginebra (Suiza).

Su práctica artística se centra en la pintura y el dibujo y recoge diferentes influencias como los cómics, la literatura, el cine burlesque o el diseño gráfico. Por lo general, sus trabajos no tienen título o llevan el nombre de canciones o citas de sus libros y películas favoritas. En realidad, la frase de Robert Bresson «no usar dos violines cuando uno es suficiente» también es una buen statement para describir su trabajo como artista.

Ha mostrado su trabajo en lugares como el Museo de Arte Contemporáneo (Lyon), el Museo de Artes Decorativas (París), la Galerie du Jour – Agnès B. (París), y más recientemente en la Intermediatheque (Tokio). También ha participado en ARCO Madrid (2018, 2019 y 2020) con L21 Gallery. Su última exposición individual en la galería fue “Home Recordings” (2019).

También ha publicado varias novelas en Francia: Apologie du Slow (Stock, 2014) o Mont-Blanc (Stock, 2011), que se ha traducido al italiano y al japonés. Recibió el premio Príncipe Pierre de Mónaco por su libro Je suis pour tout ce qui aide à

traverser la nuit (Stock, 2010). En 2015, escribió una ficción sobre una imagen de Fischli & Weiss (Les Hors-la-loi, Confluences / FRAC Aquitaine).También hizo comics (Da Capo, L’association, 2010) y revistas de arte, como la actual serie Belvédères en dúo con Luca Retraite.

Como músico, ha grabado Spazio (2002) y Fenomeno (2007), y ha colaborado con artistas como Amedeo Pace (Blonde Redhead) o Vanessa Paradis. Su nuevo disco, Rococo, salió en 2019.