VALORES NUMÉRICOS

VALORES NUMÉRICOS

Ignacio Uriarte

16 Septiembre - 14 Noviembre, 2015

Texto

La galería L 21 Palma presenta con gran ilusión la exposición individual Valores numéricos de Ignacio Uriarte (Krefeld, 1972). Sus obras invaden el espacio expositivo, saliendo de los marcos que las contienen para ocupar la sala de manera escultórica.

El ritmo de la exposición está marcado por Acht Stunden zählen (Contar ocho horas), instalación sonora en la que se oye una voz masculina que cuenta números de manera monótona. La grabación dura ocho horas, haciendo referencia al horario habitual de trabajo que articula el día a día de las personas. Cada sílaba dura un segundo, creándose así un reloj sonoro humano que acompaña al público a lo largo de la visita. A medida que la grabación avanza los números y la cantidad de sílabas se van desasociando sucesivamente. Al final, el número de sílabas no es igual al número recitado, sino que la equivalencia se da entre lenguaje y tiempo.

Contar es un acto corriente propio de la rutina laboral. Por un lado se cuenta el tiempo que queda para poder salir y quedar así liberados de obligaciones. Por otro lado, se cuenta el dinero que se gana durante ese tiempo, que depende a su vez de cómo se ha usado ese tiempo, es decir, del rendimiento de cada uno.

La grabación conforma la base a partir de la que se observa el resto de la exposición, ya que todo lo que se ve tiene la misma banda sonora. En el caso del tríptico Oscurecer, parece que cada uno de los dibujos sigue el compás del audio. El espectador se siente dirigido por ese ritmo, que le condiciona la manera según la que ve las obras. Al situarse frente a los dibujos, uno se ve empujado a leerlos según ese ritmo, por ejemplo, contando las líneas que los componen.

Las obras de Uriarte investigan la relación entre trabajo mecánico y trabajo humano. Las líneas de los dibujos están hechas siguiendo unas reglas numéricas y según determinados ángulos, con la intención de conseguir que parezcan producidos por una máquina. Sin embargo, se entreve el rastro humano, ya que algunas líneas se ven más negras en algunos puntos, debido a la presión variante de la mano. La voz de la grabación también pretende convertirse en una máquina, en un reloj, pero se perciben cambios en la entonación, el cansancio de la voz, o cómo la persona traga saliva. Por mucho que el ser humano intente conseguir un trabajo mecánico, no puede anular lo que es.

Los números determinan las responsabilidades, y en gran medida también las posibilidades, formando una parte esencial definitoria de la vida humana. De esta manera, Uriarte provoca que el sujeto se vea reflejado en sus obras, porque es capaz de reconocer en ellas hábitos y situaciones que asume como propias. Ante su trabajo, uno toma consciencia de que la rutina es parte esencial de su existencia.

 

Ignacio Uriarte vive y trabaja en Berlín. Estudió Administración de Empresas en Mannheim y Madrid, y posteriormente Arte Audiovisual en el Centro de Artes Audiovisuales en Guadalajara, México. Ha expuesto su obra en la Casa Encendida de Madrid, en el Museo Ludwig de Colonia, en el Museo de Arte Contemporáneo de Utah, en el Drawing Center de Nueva York, en el MACBA de Barcelona y en la Berlinische Galerie de Berlin, entre otros.

 

Maria Garcia-Ruiz Nicolau

 

En colaboración con NoguerasBlanchard.