DOCTOR FOURQUET

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DOCTOR FOURQUET

Irene de Andrés

16 Noviembre, 2013 - 25 Enero, 2014

Texto

La galería Louis 21 presenta en su espacio “The Window”, visible desde la calle Doctor Fourquet, una intervención específica de Irene de Andrés (Ibiza, 1986).

 

Para la instalación, la artista ha utilizado una imagen de la antigua reja que protegía la ventana, la cual ahora ha sido convertida en caja de luz. La fotografía de la reja original impresa sobre papel poliéster transforma la imagen de la estructura de protección en su propia radiografía. La función de la reja y de la ventana queda desvelada a través de un negativo espectral que anula la posibilidad de acceder con la mirada al interior del espacio. No se trata ya de una imposibilidad física, como la que proporcionaban los barrotes de hierro, sino que ahora queda imposibilitada nuestra visión del espacio. No se puede observar su interior porque la imagen en negativo de la reja nos lo impide.

 

La memoria selectiva y por ende atrofiada por el hábito impide percatarse de los pequeños cambios arquitectónicos que se suceden en cualquier ciudad y que pasan a menudo completamente desapercibidos, incluso para quien transita continuamente por las mismas calles, día tras día. Con facilidad nos acostumbramos a los traspasos de negocios y nos olvidamos de lo que fueron en el pasado. El escaparate intervenido por Irene de Andrés muestra el esqueleto desaparecido de un elemento arquitectónico de la fachada, a modo de huesos o costillas que protegieron lo que fue primero un cuartel militar, después una peluquería, un bar, posteriormente otra galería y que, finalmente, fue arrancada por Louis 21 con el fin de darle un uso distinto como espacio para intervenciones artísticas.

Esta reja con forma de retícula también remite a las guías que se usaban antiguamente para representar con mayor fidelidad la ‘realidad’ sobre un papel o lienzo, los primeros ‘proyectores’ y herramientas de perspectiva que se utilizaron para aislar una porción del paisaje y para racionalizar el mundo exterior y poder así representarlo. El mismo encuadre reticulado está relacionado con la cámara oscura y de ahí, pasando por la fotografía, al plano cinematográfico. En este caso la caja de luz desvela un paisaje inexistente (pura luz), detrás de un modelo abstracto para la representación. Vemos la fragmentación de la propia ventana como si en el mismo cristal hubiese quedado grabado el reflejo de las rejas que lo cubrieron durante tantos años o, en otras palabras, la supervivencia de una sombra. De alguna manera, esta obra de Irene de Andrés hace hincapié, por medio de un proceso arqueológico, en las maneras en que el material fotosensible permite revelar el pasado olvidado. Gracias a los fragmentos que persisten y a través de sucesivas asociaciones, nos damos paulatinamente cuenta de cómo el paisaje se extiende, espacial y temporalmente, más allá de los límites que adivinamos a primera vista.