SU APARENTE FRAGILIDAD SOLO REHUSABA LA MONOTONÍA
Alejandro Leonhardt
05 Abril - 03 Junio, 2014

MANCHA DE LIMPIEZA PARA ÁCAROS VANIDOSOS, 2014

alfombra de segunda mano adherida al muro. Debido al uso exhibe el desgaste, la suciedad y la acumulación de manchas. Frente a ésta, en el suelo, un recorte de alfombra lo he limpiado hasta obtener el color original.

Medidas variables

SU APARENTE FRAGILIDAD SOLO REHUSABA LA MONOTONÍA, 2014

módulos y fragmentos de celosías de concreto recolectados de un muro derrumbado a orilla de carretera en Queveda, España. Piezas dispares que debido a sus cualidades modulares y ornamentales, establecen bajo un nuevo orden asociativo, una secuencia lineal que deconstruye el patrón decorativo.
410 x 30 x 30cm

 
LA TOZUDEZ DE UNA ESTRUCTURA POR MANTENER SU POSTURA, 2014 
sombrilla de segunda mano desmontada y montada nuevamente con la mitad de sus partes. Descalce que genera inestabilidad en una estructura que se mantiene en pie gracias a la presión de un cinturón de vestir.
190 x 100 x 100cm 

La galería Louis 21 anuncia con gran ilusión la primera individual de Alejandro Leonhardt (Puer- to Varas, Chile, 1985). A través de una minuciosa puesta en escena, el artista destraba críti- camente la percepción de algunos objetos cotidianos hallados durante sus derivas urbanas, articulando con ellos instalaciones mínimas en las que los elementos que las configuran se ven despojados de toda significación convencional. El diseño funcional de los objetos queda en entredicho para dar lugar a una nueva brecha interpretativa de lo real, por medio de un control espacial muy medido y una dimensión irónica patente.

 

El artista chileno altera las leyes propias de los objetos cuyo significado queda suspendido al no ser reconocidos inmediatamente, depurados de toda su herencia cómo mercancía. El pro- ceso lúdico e investigador del autor pretende revelar al espectador la esencia del objeto más allá de su funcionalidad concreta.

 

Lo que vemos se convierte en un asunto indeterminado, en formas metalingüísticamente de- puradas, cuya ambigüedad no resuelta hace hincapié en las posibilidades ocultas de lo real. Leonhardt opera desde el campo de las decisiones transformativas para incrementar la per- cepción y multiplicar las interpretaciones.

 

“Creo que al principio sólo estaba jugueteando”, así Sol LeWitt comenta una serie de pequeñas “piezas de prueba” de Eva Hesse. Esta dimensión de experimento lúdico y goce formal que coquetea continuamente con el absurdo es un leitmotiv que atraviesa toda esta exposición de Alejandro Leonhardt, ejemplarizada en el texto escrito por el artista directamente sobre la pa- red de la galería: “Iba subiendo la cuesta a mi casa, vi en el suelo un palo con un clavo a medio clavar. Me acerqué, era un ratón muerto con la cola parada”.

 

La mirada del artista actúa desde la dimensión del ocio, un factor generacional que entende- mos, de entrada, como “aburrimiento total”. Sin embargo, en esta
dimensión del espíritu, se encarna algo que se opone a la pasividad mecánica; se trata más bien de un estadio de la mente en constante observación. James S. Ackerman hablando del De Vita solitaria de Francesco Petrarca escribe: “El libro opone la frenética persecución por parte de las ambiciones y profesiones (negotium) urbanas a la paz y potencial realización personal de la vida en el campo (otium)”. Los paseos urbanos de Leonhardt remiten indudablemente a perseguir nuevas potencialidades, apartándose de fáciles convencionalismos, para sobrepo- nerse al trajín cotidiano, esclavizado por un utilitarismo sin sentido.

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