You met me at a very strange time in my life
Guillaume Linard Osorio, Jonathan Trayte, Fátima de Juan, Adam Handler, Ákos Ezer, Jon Burgerman, Esther Kläs & Gustavo Gomes, Ludovica Carbotta, Mie Olise Kjærgaard, NKSIN, Simon Demeuter, Fanny Brodar, Eva Beresin, Ester Partegàs, Tobias Rehberger, Fabio Finamore, Oberon Parry-Laidler
21 Octubre - 09 Diciembre, 2022

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. Centro: Fátima de Juan.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Adam Handler, Jonathan Trayte, Fanny Brodar.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Oberon Parry-Laidler, Jonathan Trayte.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. Centro: Mie Olise Kjærgaard.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Ludovica Carbotta, Jon Burgerman, Fátima de Juan.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Ester Partegàs, Mie Olise Kjærgaard.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Ester Partegàs, Ludovica Carbotta, Tobias Rehberger, Simon Demeuter, Jonathan Trayte.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Esther Kläs & Gustavo Gomes, Ákos Ezer, Guillaume Linard-Osorio.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: NKSIN, Jonathan Trayte.

«You met me at a very strange time in my life», 2022.Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Jonathan Trayte, Esther Kläs & Gustavo Gomes.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Jonathan Trayte, Esther Kläs & Gustavo Gomes.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Jonathan Trayte, Ákos Ezer. 

«You met me at a very strange time in my life», 2022.Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Fabio Finamore, Fanny Brodar.

«You met me at a very strange time in my life», 2022. Vista de la instalación en L21 LAB. De derecha a izquierda: Fabio Finamore, Ester Partegàs, Jon Burgerman. 

FÁTIMA DE JUAN
Shit happens, 2022
Acrílico y pintura en spray sobre lienzo

130 x 100 cm

TOBIAS REHBERGER
Infection 3U1, 2014
Velcro, cable y accesorios eléctricos

90 x 91 x 93 cm

NKSIN
My Boy First, 2022
Acrílico sobre lienzo

116.7 x 116.7 cm

OBERON PARRY- LAIDLER
Locals Only, 2022
Óleo sobre lienzo

180 x 150 cm

JONATHAN TRAYTE
Apple Cholla, 2022
Acero inoxidable, plástico reforzado, vidrio triturado, resina, fibra, accesorios de iluminación

189 x 103 x 54 cm

LUDOVICA CARBOTTA
Fausto Telamon, 2020
Poliestireno, resina a base de agua

260.5 x 102.5 x 78 cm

MIE OLISE KJÆRGAARD
Mum and Soccer Son, 2022
Acrílico sobre lienzo

100 x 120 cm

ESTHER KLÄS & GUSTAVO GOMES
CAFÉ, 2021
Vídeo monocanal

15m 11s 

ESTER PARTEGÀS
Polylumpious Tetraflacidontics (Gold + Blue), 2022
Acrílico sobre papel

128 x 118 cm

ÁKOS EZER
Balancing between two, 2022
Óleo sobre lienzo

154 x 149 cm

JON BURGERMAN
Fizzy Orange, 2022
Acrílico y aerosol sobre papel Arches para pastel al óleo de 300 g/m2

76.2 x 55.9 cm

ADAM HANDLER
You are the best Pajama girl, 2022
Óleo y acrílico sobre lienzo

162.5 x 142 cm

FANNY BRODAR
A Beautiful Day, 2022
Acrílico, pintura en spray y óleo sobre lienzo

152 x 132 cm

GUILLAUME LINARD-OSORIO
Hypothetical landscape 16, 2022
Pintura y tinta sobre policarbonato

115 x 89 cm

FABIO FINAMORE

Untitled, 2022

Acrílico sobre lienzo

60 x 50 cm

Simon Demeuter

Mains et Keur #2, 2022

Acrílico y óleo sobre lienzo

30 x 24 cm

YOU MET ME AT A VERY STRANGE TIME IN MY LIFE

 

Hay que pensar con las manos

Jean-Luc Godard

 

Con esta exposición se cierra el ciclo del L21 LAB que empezó el 17 de diciembre de 2021 y concluirá el próximo 12 de diciembre de 2022. Hemos expuesto a más de 80 artistas en sus espacios laberínticos, celebrando así los 10 años de la galería L21. Ha sido una fiesta.

 

Como en el laboratorio de un alquimista que busca lo invisible, los procesos de juntar y mezclar conllevan ciertos riesgos: una pequeña explosión, incluso un incendio. Sucede cuando se experimenta arriesgando, sin atender demasiado al método o al control, excediendo las normas. A veces, movidos por la pasión, persiguiendo el vértigo que produce lo extraño, se actúa de manera imprudente.

 

No estoy seguro si pensar de forma diferente conduce a experimentar radicalmente, o bien si es al revés, si es la experiencia con lo extraño, lo desconocido, lo que nos anima a romper las reglas, a excederlas. Sea como fuere: sin experiencia de la extrañeza no puede haber pensamiento, así dice Marina Garcés.

 

LAB: tentativas, cambios; desplazando y volviendo a probar.

 

Las exposiciones están limitadas a unas semanas, sin embargo, llevamos a cuesta las experiencias que este ciclo nos han proporcionado; para el equipo, cuyas manos han instalado incansablemente las obras una y otra vez, para el público, que ha acudido a la galería. Han sido proyectos casi artesanales, montados obra por obra, sala por sala, buscando diálogos, pero también choques, fracturas, tensiones…Textos, cuerpos troceados, espacios expositivos que se iban ampliando, diálogos que se iban tejiendo; hemos disfrutado mucho con la instalación, cuando pensábamos con las manos, atrapando lo que no se ve y sin embargo está muy presente entre las obras.

 

LAB: fragmentos sin voluntad de síntesis, alargando la brecha de lo que consideramos sentido común.

 

Pierre Teilhard de Chardin describe con Punto Omega la dimensión más elevada de la evolución de la consciencia. Mientras que, en la novela homónima de DeLillo, encontramos ecos insistentes de la extinción: la palabra, el concepto, una realidad posible, incluso probable, la desaparición, la pérdida. 

 

Paseando por esta exposición, me pregunto si el arte funciona como una especie de consuelo que hace más llevadero o, mejor dicho, plausible lo que nos rodea. Lo que nos importa habla de ‘hacer símbolo’, como escribe Ángel González García, “de aquel reunir lo separado en maravillosas figuras elocuentes, de aquel bailar y cantar y celebrar los nada oscuros misterios de la discontinuidad que llamamos baile, canto y fiesta, de aquel habitar el mundo que el arte hacia plausible…”. Si así es, las obras no se extinguen, aunque desvanezcan, aunque la exposición se acabe. Nos queda pensar el final no como extinción, sino como cambio.

Mejor. Más llevadero. Más fantasmal.

 

El deseo de que una obra no se extinga, mueve a algunos a comprarla para tenerla en su casa, a un museo a conservarla y a otros a desplazarse a la galería para mirarla de cerca, disfrutarla, pensarla, hablar de ella e incluso escribir alrededor de esta experiencia. Cuando sale del estudio, la obra empieza un desplazamiento continuo que es cambio; una vez que se expone, ya no puede desaparecer del todo, porque se activa una dimensión fantasmal, en la que algo permanece mientras casi todo se va. Un punto sólo en apariencia lejano.

 

Point Omega, es una novela breve que Don DeLillo escribió en 2010, antes de que L21 abriera sus puertas. Hemos vuelto a leer sus páginas, exactas como un paso de danza, en las que describe la video-instalación de Douglas Gordon 24 Hours Psycho. El autor se centra tanto en la obra del artista británico como en observar el público del museo. Hay que ser serio, argumenta frente a la visita demasiado apresurada y distraída que algunos espectadores dedican a la instalación, mientras el personaje de la novela, transcurre días enteros mirando con atención, por ambos lados, la proyección de la película de Hitchcock que dura 24 horas. 

 

Más adelante leemos: ¿Por qué es tan difícil ser serio, por qué es tan fácil ser demasiado serio? Esta exposición propone posibles respuestas a esta cuestión. Algunas obras son un antídoto a la excesiva seriedad, otras son un elogio de la lentitud. Todas celebran la extrañeza. Visitar exposiciones es como cazar fantasmas, perdernos en un laberinto en búsqueda de lo invisible. ¿Cómo atrapar lo que no es (del todo) sólido?

 

La verdadera vida no es reducible a palabras habladas ni escritas, por nadie, nunca. La verdadera vida ocurre cuando estamos solos, pensando, sintiendo, perdidos en el recuerdo, soñadoramente conscientes de nosotros mismos, los momentos submicroscópicos, leemos en Point Omega.

 

Creo que la experiencia de una exposición debería ser algo solitario. Es ahí, en una soledad atenta, soñadoramente conscientes de nosotros mismos, cuando logramos que algo se quede, en toda su inmaterialidad fantasmal. Evitando que pase sin dejar nada. Entonces no será una extinción (próxima, probable, posible) sino otra cosa. Algo más que una sombra, la sensación viva del recuerdo de un calor percibido en el tejido de una silla vacía.

 

LAB: convivir con fantasmas, alegremente. Habitar con lo que aún no se ha ido del todo. Y salir a celebrarlo con los demás, con vosotros.

 

Este ciclo de exposiciones que se ha dedicado a festejar los 10 años de la galería L21, se aproxima ahora a su final. El 12 del 12, L21 LAB se transformará en otra cosa y un nuevo espacio se abrirá. Es ahí donde seguiremos a la caza de otros, o los mismos, fantasmas: Sooooooooo Long LAB, Welcome HOME.

 

Francesco Giaveri

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